Archimond, el nigromante más poderoso que en otro tiempo sumió al continente en el terror, perdió la vida ante la espada del héroe Berkel Reinland. Doscientos años después, renació como el bebé de cierto clan de la espada y pronunció sus primerísimas palabras: —»¡Guardianes de la oscuridad, mis siervos, mis soldados… atiendan mi mandato!»—